Siempre he pensado que jugar alrededor de una mesa es una de las pocas actividades que van quedando capaces de congelar el tiempo y hacernos olvidar las pantallas por un rato. A lo largo de mi vida, he sido testigo directo de cómo esta industria ha venido mutando y cambiando muchísimo en los últimos años, dejando atrás esa vieja creencia de que sentarse frente a un tablero era algo exclusivo para niños o para las señoras que jugaban cartas. Hoy en día el escenario es completamente diferente y fascinante; nos encontramos con un mercado enorme donde coexisten juegos que son increíblemente complejos junto a propuestas que son puramente sociales. El perfil de los jugadores también dio un vuelco total, transformando radicalmente la forma en que consumimos entretenimiento puertas adentro.
Somos muchos los que hoy compramos cajas con cartas y dados de manera habitual, principalmente porque pertenecemos a una generación a la que sus padres les permitieron jugar mucho más dentro de la casa cuando eran chicos. Crecimos tirando dados en la alfombra y descifrando misterios en el living, y ese bichito se quedó a vivir con nosotros de forma permanente, somos una generación que le gusta jugar. Por eso es que hoy en día estas propuestas lúdicas ya no se identifican bajo el concepto de juguete propiamente tal, sino que se ha consolidado un catálogo inmenso de juegos de mesa divertidos para adultos. Si te metes a explorar este mundo, te das cuenta rápidamente de que hay códigos, debates y clasificaciones que vale la pena entender para saber exactamente qué tipo de experiencia estás buscando llevar a tu próxima junta de amigos.
Las dos grandes vertientes del diseño lúdico moderno
Para no perderse entre tantos títulos que salen al mercado cada semana, a mí me gusta explicarle a la gente que dentro del universo del diseño existen dos grandes vertientes que lo dominan casi todo. Por un lado, tenemos los llamados juegos europeos o simplemente “Euros”, y por el otro, se encuentran los juegos americanos, conocidos tradicionalmente en el nicho como “Ameritrash”. Es cierto que existe una tercera rama muy potente que son los juegos de guerra puros, los “Wargames”, con exponents tan gigantescos como Warhammer, pero hoy prefiero no entrar en ese terreno tan denso (porque esa es un línea APARTE) para enfocarme en lo que la mayoría busca cuando quiere pasar una tarde memorable. Entender estas dos corrientes principales te cambiará por completo la forma de ver y elegir tus próximos juegos de mesa divertidos, ya que cada una propone una manera de conectar totalmente distinta.
Los euros, los padres del juego de mesa y la inovación
Los juegos europeos son aquellos cuyo centro o núcleo más importante es, sin lugar a dudas, la mecánica del juego. En este grupo podemos clasificar a grandes clásicos modernos como Dobble, Catán, Sagrada Familia, Betrayal At House on the Hill o incluso Disco Rayado. La gran particularidad de estas creaciones es que si tú decides cambiarles la estética por completo, modificas el arte de la caja o alteras radicalmente el contenido de las cartas, el juego se sigue sintiendo y jugando exactamente igual. Es la estructura interna de sus reglas y el sistema de reglas que propone lo que determina la experiencia del juego. Son opciones ideales para los que buscan algo nuevo, que los desafíe mentalmente, que los sorprenda, o que los haga pensar.
El juego europeo puede ser mutado mil y una veces en su envoltorio y aun así va a sentirse exactamente el mismo juego, tal como ocurre con el Dobble. Este diseño aparenta ser algo muy sencillo y rápido a primera vista, pero la propuesta de la mecánica que hay detrás, sustentada en un algoritmo matemático brillante donde siempre encontrarás una sola imagen idéntica entre dos cartas cualesquiera, fue una innovación inmensa dentro de la industria. Las personas que compraron la edición de Dobble de Harry Potter probablemente no estarían mayormente interesadas en comprarse la versión de Super Mario, porque en el fondo entienden que no les están presentando nada novedoso y que terminarán jugando al mismo juego de siempre. Los cambios estéticos están más pensados para enganchar al comprador inicial.
Un caso chileno y que suelo recomendar mucho es Cuentero. Este es un juego enfocado en contar historias reales de nuestras vidas, pero con la salvedad de que uno de los participantes está mintiendo descaradamente. En dinámicas como esta, da absolutamente igual si la caja fuera de color rosado, si tuviera una temática de magos o si contara con texturas elegantes en sus componentes. La estética pasa a tercer plano porque uno está adquiriendo el juego por la mecánica social que se genera entre los participantes, la mecánica de descubrir a quien miente y sentirte traicionado por quién pensaste que te decía la verdad. Es una excelente alternativa cuando buscas juegos de mesa divertidos que te permitan romper el hielo y conocer rápidamente de la gente que tienes al frente.
ameritrash, Innovación visual sobre estructuras conocidas
En la vereda de enfrente nos encontramos con los juegos americanos, los cuales se caracterizan por ser propuestas cuyo centro o núcleo es el contenido y la temática, no la mecánica en sí misma. No es que su mecánica no importe, pero no es por qué son atractivos. Normalmente, estos títulos entran por los ojos gracias a que tienen un contenido visual muy atractivo y una mecánica base que suele ser sumamente simple o en su defecto, conocida. De hecho, si hicieras el ejercicio de cambiarle las reglas de movimiento, probablemente se seguiría sintiendo como el mismo juego debido al peso de su narrativa. Unos ejemplos podrían ser el Dead of Winter, Exploding Kittens, o el ejemplo más clásico e histórico de esta línea de juegos de mesa divertidos es el Monopoly; piénsalo un segundo, es precisamente por esta razón que existen tantos tipos de Monopoly en las tiendas, porque lo que realmente vende y atrae al público es el contenido temático, mientras que la mecánica sigue siendo algo muy básico que todos conocemos.
Para profundizar en esto, podemos mirar lo que pasó con Exploding Kittens, que perfectamente podría considerarse un digno representante del juego americano. Lo que inicialmente llamó la atención de miles de personas en todo el mundo y rompió récords de financiamiento fueron los bizarros y cómicos dibujos de Matthew Inman. Obviamente, la mecánica que acompaña al mazo es sumamente adictiva, pero si la analizas con frialdad, no es más que la mecánica de la ruleta rusa. Y ese es el punto exacto al que quiero llegar. No es que las reglas de los juegos americanos sean poco atractivas o carezcan de importancia para el creador, sino que lo que el juego le propone al mercado no es una mecánica innovadora que rompa esquemas, sino una propuesta temática totalmente novedosa implementada sobre una mecánica conocida. Esta cualidad los vuelve perfectos como juegos de mesa divertidos para romper el hielo con personas que no acostumbran a sentarse a jugar muy seguido, porque inician desde reglas más bien sabidas.
Dentro de este mismo rincón del diseño se ubica Mala Leche, un juego que ha logrado sacar tantas versiones y expansiones al mercado porque lo verdaderamente importante y el alma de la experiencia es lo que dicen las cartas, no la mecánica de juego en sí misma. Lo mismo pasa con Cultura Chupística, donde el valor real reside en el contenido de las tarjetas y en la forma tan particular en que están ilustradas, más importante que la regla base que todo el mundo ha jugado y repetido más de alguna vez en su vida. Cuando me siento a jugar estos títulos con mis amigos, sé que no voy a quemarme las pestañas calculando recursos, sino que voy a disfrutar de la interacción social en su estado más puro.
Ahora mirarás todo con este lente
Mirando el panorama completo, me alegra mucho ver que los jeugos de mesa hayan reclamado su espacio en la vida de los adultos. Ya sea que te guste el rigor de un euro matemático para desafiar tu intelecto, o que prefieras la locura de un juego americano lleno de contenido irreverencia, lo importante es entender qué te gusta a ti jugar en tu mesa. La próxima vez que vayas a una tienda de juegos de mesa, dale una vuelta a estas líneas de diseño y trata de ver a cuál línea pertenece el juego que te llama la atención y así sabrás si estás comprando algo que realmente quieres.










