El arte de la vulnerabilidad: Por qué creé el juego de mesa para parejas

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Muchos me conocen por ser el “tipo de los juegos pesados”. Después de lanzar éxitos como Mala Leche o las dinámicas fiesteras de Cultura Chupística, la gente suele tener una imagen de mí rodeado de humor negro y risas ruidosas. Por eso, cuando anuncié el lanzamiento de Conversaciones Profundas, las preguntas no tardaron en llegar: ¿Qué te pasó? ¿Te pegaste la cabeza? ¿Fue una epifanía mística en la ducha? La verdad es que la vida, al igual que los juegos de mesa para parejas, es multifacética. No siempre queremos estar gritando en una fiesta; a veces, lo que más anhelamos es el silencio compartido y una charla que nos mueva el piso.

Todo este viaje hacia la vulnerabilidad no empezó con una idea de negocio, sino por culpa de un profesor de economía, Oscar Landerretche. En su clase nos hizo leer “El placer del amor” de Alain de Botton. Ese libro me voló la cabeza. Siempre me ha gustado la filosofía, pero leer a un autor actual, con una visión tan lúcida sobre cómo conectamos los seres humanos, fue un antes y un después. Aunque debo confesar que a veces sentía que a Alain se le pasaba la mano con el nihilismo; me daban ganas de darle un abrazo y decirle: “Ya, de verdad, si la vida no es para tanto, relájate un poco”.

El secreto mejor guardado de mis citas

Como no soy de los que dejan las cosas a medias, decidí comprar uno de los juegos que este filósofo había diseñado para profundizar en las relaciones. Y aquí es donde la historia se pone interesante. Ese juego se convirtió en mi herramienta infalible para las citas. En algunas citas logré tocar temas que jamás habría abordado en una primera o segunda salida. Me permitió llegar a puntos de intimidad y niveles eróticos que no pensé que alcanzaría con alguien recién conocido.

Había algo mágico en esas tarjetas. Algunas preguntas lograban que dos personas se cuestionaran absolutamente todo, filosofaran juntas y, en ocasiones, terminaran llorando y conectando por heridas comunes. Esa experiencia sublime me marcó profundamente. Sin embargo, me encontré con un obstáculo: el juego estaba en un inglés británico muy específico y, para ser honesto, pocas preguntas llegaban realmente a esos niveles de “profundidad” que a mí, personalmente, me apasionan navegar. Busqué alternativas en el mercado local, pero la oferta de juegos de mesa para parejas en español es muy pequeña y un poquín fome, llena de retos predecibles o preguntas que no salían de lo superficial. Así que, con la misma energía con la que creé mis juegos anteriores, me dije: “Ok, haré yo mismo eso que busco y creo saber cómo llegar a ese lugar”.

Un proceso de dos años y tres psicólogas

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No quería que Conversaciones Profundas fuera un producto hecho a la rápida. Me tomó más de dos años de pensar, escribir y, sobre todo, pulir. Escribí miles de preguntas. Literalmente miles. Me sentaba frente al computador y dejaba que las inquietudes de mi propia mente fluyeran. Pero pronto me di cuenta de que me estaba metiendo en un terreno pantanoso. Las preguntas que escribían estaba enfocadas demasiado a las fibras más sensibles de las personas y corría el riesgo de que alguien se cerrara en vez de abrirse a hablar o, peor aún, que se sientan expuestos sin salida.

Por eso, decidí buscar una opinión profesional. Contacté a tres psicólogas, incluyendo a mi querida hermana, cada una con una especialidad distinta: Oriana en educación, Alejandra en trastornos de adultos y Circe en disidencias y género. Les entregué mi borrador y, para mi sorpresa inicial (y posterior agradecimiento), lo destrozaron por completo.

Me hicieron entender que en los juegos de mesa para parejas, la forma en que preguntas están redactadas lo cambia absolutamente todo. Mi versión original tenía un “velo oscuro”. Como yo personalmente estaba pasando por una etapa de miedos e inseguridades mías, mis preguntas estaban imbuidas de frustración y miedos. El juego se sentía denso y deprimente. Ellas me enseñaron a transformar esa oscuridad en luz sin perder la profundidad que había alcanzado. Por ejemplo, mi pregunta original era: “¿Qué es lo que nunca has podido hacer en tu vida?”. Ellas la corrigieron a: “¿Qué te gustaría hacer que aún no has hecho?”. La respuesta que buscas es la misma, el lugar a donde llega es el mismo, pero la primera nace desde el fracaso y la segunda desde la esperanza y los sueños. Esa pequeña diferencia es la que hace que este sea uno de los juegos de mesa para parejas más recomendados por especialistas.

El caos como diseño de conexión

Una de las decisiones más polémicas de este diseño, y que muchos me cuestionaron al principio, fue mi negativa a categorizar las cartas. Muchos juegos de mesa para parejas dividen sus preguntas en “romance”, “sexo” o “futuro” y otras categorías. Yo decidí mezclar las 200 cartas en un caos total. ¿Por qué? Porque el ser humano es cómodo por naturaleza. Y durante los testeos, cuando les dí la posibilidad de la categoría de la pregunta, siempre evadieron los temas difíciles.

Por lo tanto, al mezclar cartas “claras” (suaves) con las cartas “oscuras” (profundas) al azar, el juego te da ese empujoncito que necesitas para abrirte. No hay orden, solo el azar de revelar una carta y dejar que el juego te obligue a contestar. Esto asegura que la rejugabilidad sea infinita. Puedes jugar con la misma persona varias veces y nunca tendrás la misma conversación, porque el contexto y el orden de los estímulos siempre serán diferentes. Es lo que realmente separa a Conversaciones Profundas de otros juegos de mesa para parejas que juegas una sola vez y terminas guardado en un cajón para siempre.

Las profundidades de la galaxia y más allá

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Conversaciones Profundas Volumen I es solo el comienzo. He diseñado 4 volúmenes en total, cada uno inspirado en las diferentes profundidades de la naturaleza. El Volumen I, que es el que ya está en manos de la gente, se llama “Las profundidades de la galaxia”. Y es el punto de partida para explorar el universo infinito que habita dentro de la persona que tienes al frente. En el futuro vendrán las profundidades del océano, del tiempo y otros escenarios que nos permitirán seguir navegando por los corazones humanos, desde la metáfora de la profundidad de cada uno de los mundos internos que existe en cada uno de nosotros.

Cuando me preguntan por qué invertir tanto tiempo en esto, mi respuesta es simple: quiero que mi familia, mis amigos y tú (amable lector) tengan la oportunidad de vivir esa experiencia sublime de romper el miedo a hablar y abrirse. A menudo pasamos años al lado de alguien sin conocer realmente sus miedos más profundos o sus anhelos más luminosos. Los juegos de mesa para parejas suelen ser vistos como un pasatiempo para “matar el aburrimiento”, pero yo los veo como una herramienta de rescate emocional.

Muchas personas están profundamente cansadas de sufrir decepciones y viven una “apatía protectora”, un estado en el que resulta más seguro no entusiasmarse con profundizar relaciones o nuevas personas para evitar el agotamiento que conlleva el desengaño.

Es más fácil desconectarse emocionalmente y mantenerse en un estado neutral que arriesgarse a tener esperanzas. Si no esperas nada de nadie, no habrá decepción cuando los demás fallen. Si bien este escudo nos protege del dolor, también actúa como una barrera que nos impide vivir conexiones reales, vulnerabilidad y la emoción que le da sentido a la vida.

Nadie es una persona sin sentimientos; simplemente estamos emocionalmente agotados. A pesar de ese cansancio, te aseguro que vale la pena seguir intentando encontrar personas seguras con quienes conectar.

Conversaciones Profundas no es un juego para pasar el rato. Es el resultado de mi amor por la filosofía, una dosis necesaria de autocrítica, el rigor de la psicología y, sobre todo, el deseo de que logres entrar en lo más profundo de esa persona que quieres conocer o REconocer. Si estás cansado de las charlas triviales sobre el clima o el trabajo, te invito a probar esta dinámica. Te aseguro que es uno de esos juegos de mesa para parejas que no solo se juegan, sino que se sienten en el pecho.

Al final del día, todos buscamos lo mismo: ser vistos, escuchados y apoyados. A veces solo necesitamos una carta que nos dé el permiso para ser vulnerables y contar nuestra historia. Espero que, al igual que a mí, este caos de preguntas te permita descubrir galaxias enteras en los ojos de quién tienes al frente. Porque si algo he aprendido diseñando juegos de mesa para parejas, es que la conversación más difícil suele ser la que más necesitábamos tener.

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